El uso de sueros vitaminados por vía intravenosa se ha colocado en el centro del debate público tras el fallecimiento de varias personas en Sonora, presuntamente relacionadas con su aplicación, lo que ha encendido alertas en el sector salud. Este tipo de tratamiento, promovido como una solución rápida para mejorar la energía o aliviar la resaca, ha ganado popularidad en años recientes, pese a las advertencias de especialistas.
De acuerdo con información médica, los sueros vitaminados, también conocidos como terapia con micronutrientes o terapia de hidratación intravenosa, consisten en la administración directa de vitaminas y minerales al torrente sanguíneo. El objetivo es lograr una absorción más rápida y en mayores concentraciones que las que se obtienen a través de la alimentación o suplementos orales.
El procedimiento se realiza mediante la inserción de un pequeño conducto en una vena, a través del cual se suministra el líquido. Las infusiones pueden durar entre 20 y 60 minutos, dependiendo de la mezcla utilizada y las características del paciente. Actualmente, este tipo de servicios se ofrece en clínicas privadas, spas médicos e incluso espacios conocidos como “bares intravenosos”.
Uno de los preparados más difundidos es el llamado cóctel Myers, una fórmula desarrollada en la década de 1970 que combina vitaminas del complejo B, vitamina C y minerales como magnesio y calcio.
Aunque los sueros vitaminados se promocionan como una alternativa para fortalecer el sistema inmunológico, aumentar la energía y reducir el estrés, especialistas advierten que no existe evidencia científica sólida que respalde estos beneficios.
Además, la falta de regulación en muchos de los lugares donde se ofrecen estos tratamientos genera preocupación. En algunos casos, las dosis son modificadas o personalizadas sin una evaluación médica adecuada, lo que incrementa el riesgo de efectos adversos, especialmente en personas con condiciones de salud preexistentes.
El infectólogo mexicano Alejandro Macías ha advertido que este tipo de procedimientos no son inofensivos, ya que implican introducir sustancias directamente al organismo sin pasar por los filtros naturales del cuerpo. Según mencionó en un video compartido en sus redes sociales, si los productos están contaminados, pueden propagarse rápidamente y afectar órganos vitales.
Entre los principales riesgos se encuentra la hipervitaminosis, que ocurre cuando el exceso de ciertas vitaminas, especialmente las liposolubles como A, D, E y K, se acumula en el cuerpo y puede dañar órganos como el hígado y los riñones. Asimismo, niveles elevados de minerales como el potasio pueden desencadenar arritmias cardíacas potencialmente mortales.
Otro de los peligros es la posibilidad de infecciones. Al tratarse de un procedimiento invasivo, existe el riesgo de introducir bacterias directamente en el torrente sanguíneo, lo que puede derivar en sepsis o choque séptico. También pueden presentarse complicaciones como flebitis, reacciones alérgicas, formación de trombos e interacciones con otros medicamentos.
La nutricionista Sophie Medlin, especializada en alimentación intravenosa, advierte que este tipo de prácticas no debería realizarse sin una justificación médica clara. En la misma línea, Marcela Fiuza, representante de la Asociación Dietética Británica, sostiene que no hay pruebas de que estos tratamientos mejoren la salud en personas sanas y advierte que pueden resultar peligrosos.
Los expertos coinciden en que, para la mayoría de las personas, una dieta equilibrada es suficiente para obtener las vitaminas y minerales necesarios. En casos específicos, los suplementos orales pueden ser recomendados por un profesional de la salud. Sin embargo, recurrir a terapias intravenosas sin indicación médica no solo es innecesario, sino que también puede representar un riesgo significativo para la salud.